Feliz…

Reto 1. Escribe un relato que comience en un día de Año Nuevo.

A ver qué tal se nos da.

 Feliz…

«…tres, dos, uno… feliz año nuevo a todos, feliz dos mil cuarenta y seis…»

Simon permaneció atento al televisor y aplaudió al terminar la cuenta atrás.

—¡Feliz año! —exclamó levantándose.

Se acercó a la chimenea y avivó el fuego.

Ya había bebido bastante, pero cogió y descorchó una nueva botella de champán; esa era una de las ventajas de vivir en una bodega.

—Mike, feliz año. —Sirvió una copa—. Hellen, Martha, Thomas, a vosotros también, feliz año nuevo—. Rellenó el resto de vasos—. Bueno, son ya siete años juntos, siete maravillosos, inolvidables y laaaargos años.— Apuró la copa de un solo trago y volvió a llenarla.— Y qué os voy a contar que no sepáis ya, qué más os puedo decir a vosotros, amigos míos.

Rodeó la mesa hasta situarse junto a Hellen.

—Preciosa, no sé qué habría hecho sin ti todo este tiempo. —La agarró por la cintura y le dio un beso.

Continuó caminando alrededor de sus compañeros.

—Thomas, querido amigo, brinda conmigo. —Chocó la copa, se la tomó y la lanzó contra la hoguera.

Volvió a su sitio tambaleándose, miró a sus amigos observando sus rostros, y se sentó.

-Feliz año —repitió en voz baja antes de tumbar la cabeza sobre la mesa.

—Eco uno a Fox, Eco uno a Fox, contesta, Simon… Simon, ¿estás ahí?

Simon abrió los ojos y se llevó las manos hacia la cabeza: hizo un gesto de dolor.

—¡Calla de una vez, Eco uno!

Se levantó despacio y se dirigió hacia el equipo de radio.

—Dime, Eco uno, ¿qué te ocurre?

—Han conseguido apagarlo, Simon, lo han desconectado.

—¿Seguro?, ¿estás seguro de lo que dices?

—Dos años, podremos salir en un par de años.

Simón elevó la mirada y derramó un par de lágrimas.

—Gracias por la noticia, Eco uno, y feliz año nuevo.

—Feliz año a ti también.

Simon apagó la radio y extrajo el deuvedé del reproductor. Fijó su mirada en aquel disco que solo tendría que poner un par de veces más. Se quedó pensativo unos segundos y miró a sus amigos que seguían sentados e inmóviles en sus sillas.

—Bueno, compañeros, tendré que guardaros de nuevo.

Cogió las bolsas y las preparó sobre el suelo.

—Thomas, cada año pesas menos —dijo al cogerlo—. Fuiste el primero, no soportaste la presión, era… para volverse loco.

Lo depositó sobre la bolsa y cerró la cremallera.

—Hellen, Hellen, Hellen. Preciosa. —La tomó en brazos—. Fuiste mi apoyo, mi punto de equilibrio durante cuatro años. Me costó mucho superar tu muerte. —La envolvió y se colocó junto a Martha y se arrodilló—. Bueno, siento el incidente, y lo siento mucho.

—Y tú, Mike, ¿no tienes nada que decir? Pertenecías al gremio, justificaste a esos locos. “Tenemos que comprender cómo funcionan las partículas, ¡qué gran idea!”, decías, “que no se alcanzaría la masa crítica”. Y ahora qué, nos habéis jodido el planeta.

Uno a uno, los depositó en una transpaleta manual y los trasladó al fondo de una de las galerías de la bodega. Allí, las condiciones de humedad y temperatura habían conservado los cuerpos durante estos años.

«Dos años más, solo dos años», pensó al observar aquel viejo recorte de periódico clavado sobre la pared.

«Nuevo fallo en la máquina del infierno»

«Cientos de personas recibieron este 2046 ante el CAEP, el Centro avanzado para el estudio de las partículas de Viena. El fallo en las medidas de contención de la radiación que dejó tres muertes en noviembre provocó movilizaciones en todos los países. Tras un defecto del diseño encontrado durante las pruebas iniciales en los reguladores de temperatura, los manifestantes exigen que no se ponga en marcha la denominada máquina del infierno y sea desmantelado el secuenciador de gravitores. La comunidad científica resta importancia al último incidente y critica a las voces alarmistas afirmando que no existe riesgo alguno para el planeta y que el encendido sigue previsto para el día uno de enero.»

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4 respuestas a Feliz…

  1. PiperValca dijo:

    Como siempre, muy bueno. Paula, a tu salud

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  2. Aida Aisaya dijo:

    ¡Hola!
    Debo confesar que cuando ha ido pasando por cada uno de sus amigos y ellos se han mantenido callados me lo he visto venir pero no imaginaba que llevase haciendo eso tanto tiempo. El relato me ha calado porque pienso que es algo que podría ocurrir perfectamente, el hecho de verse atrapado en una nave sin posibilidad de hacer nada. Qué turbio y siniestro. Estaré atenta al resto de tus relatos del reto, yo también participo y estás más que invitada a pasarte por los míos 🙂 ¡Besitos sonámbulos! ★🌙

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    • Muchas gracias, Aida.
      El hecho de que estuvieran muertos quedaba en evidencia demasiado pronto, así que tenía que darle un toque siniestro para que el relato fuera más efectivo.
      Celebro que te guste.
      Saludos.

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